Chokkan.

 

 

 

 

Se caracteriza por tener el tronco perfectamente recto y perpendicular a la superficie sobre la que se apoya. Las ramas están dispuestas a lo largo del tronco formando una silueta triangular.

 

Hokidachi.

En forma de bola tupida. Se diferencia del Chokkan porque todas las ramas nacen en el misno sitio.

Tachiki.

Ligeramente inclinado y asimétrico. Es el estilo que más se aproxima al porte espontáneo de las plantas. La vertical del árbol es recta pero con una sinuosidad que confiere naturalidad a su forma. Es el más fácil de lograr.

Shakan

El tronco inclinado hacia un lado desde el suelo. El tronco puede o no tener curvas .Este estilo representa a los árboles que crecen en la ladera de una colina, y por el peso de las ramas se inclinan hacia un lado.

Sho-Shakan.

son árboles Shakan, con muy poca inclinación.

Chu-Shakan.

Son aquellos árboles Shakan, con una inclinación entre 25º y 40º.

Dai-Shakan.

Son aquellos árboles Shakan que están casi horizontales pero sin llegar a ser semicascada.

Kengai.

En forma de cascada. Es un estilo un tanto peculiar , puesto que requiere un tipo de maceta más profunda de lo que habitual, para conseguir un cierto equilibrio visual

Han-Kengai.

Los que el ápice está en la misma horizontal que el borde de la maceta.

Nejikan.

Tronco ligeramente retorcido.

Fukinagashi.

Arbol batido por el viento. Sin duda es uno de los bonsai más extraordinarios por el realismo de las formas que lo caracterizan.

Ishitzuki.

Plantación sobre una roca a la que envuelven las raices. Hay varios modos de lograr la unión roca-bonsai. En uno el árbol se abraza al fragmento rocoso con sus raíces.

Ishitzuki-sekijoju.

 

Plantación en roca , cuyas raíces permanecen en cavidades naturales o artificiales practicadas en ella. El papel principal corresponde a la roca y en su superficie se disponen pequeños árboles que crecen aquí y allá.

Los  materiales necesarios para este trabajo son: musgo largo humedecido. tierra muy pastosa también humedecida,  alambres de distintos calibres pequeños e hilo, pegamento rápido y un martillo.

Una maceta grande para enterrar la roca y tierra mezclada y arena. Primero le quitamos toda la tierra a las raíces. Cortamos trozos de alambre y lo pegamos en la roca, donde colocaremos las raíces.

Colocamos el árbol y lo sujetamos con los alambres. Mezclamos arcilla y musgo y cubrimos las raíces con la mezcla. Atamos con el musgo entero la roca y las raíces y lo enterramos en una maceta profunda. Después de seis meses se quita el musgo y se inspeccionan los alambres para que no dañen las raices. En primavera ya se puede colocar el bonsai en su bandeja definitiva.